Canción de la semana

Soledades Catorce: Locura

miércoles, 28 de abril de 2010

"Ahora que no estás... no pueden escaparse contigo a esos lugares donde sueñan... pero al llegar la noche, todo cambia... ahora que no estás... que no te puedo ver..."

Mi alma está rota. Ya no puedo ver mi imagen desfigurada en aquel reflejo de lágrimas amargas. El desierto de la soledad se cierne sobre el horizonte, hasta donde alcanza la vista. Sigo caminando, solo, cabizbajo, sombrío, lúgubre... y una voz queda pregunta: "¿Sigo aquí?" El rumor del viento se aleja, como tu perfume. A veces, el único sentido de las cosas es aquél que imprimimos con nuestros sentimientos. "Pero estoy vacío, nada tengo que darte". Al menos, no permitas que la sombra de la incertidumbre te alcance. No te dejará respirar. "¡Véndame los ojos, cordura! No quiero seguir sufriendo esto..."

Viajo sin billete de vuelta... quizás sea mejor así. La noche me arrulla mientras suena una nana de fondo...

"Ahora que no estás... no pueden escaparse contigo a esos lugares donde sueñan... pero al llegar la noche, todo cambia... ahora que no estás... que no te puedo ver..."

Esta cama está tan fría sin ti... Isolda...

Tristán

Soledades Trece: Dark

jueves, 22 de abril de 2010

Soportando la oscuridad, por repudiar la luz... ¿Por qué sigues atormentándome aun cuando yo pedí cuartel?

Trece... número oscuro. Ya me he rendido, haz de mí lo que te plazca. No tengo ni ganas ni fuerzas para escribir más. OSCURO.

Tristán

Soledades Doce: Buscándote

domingo, 18 de abril de 2010

Me he perdido. No sé por dónde te has marchado... sólo te vi correr sin una dirección concreta, buscando las huellas de unos pasos que se borraron con el tiempo. ¿Dónde estás, mi amor? ¿Por qué te has ido?

¿Es que acaso no te importa lo que siento? ¿No merezco una oportunidad? Ahora lo único que veo es tu sombra transparente que se refleja en mis ojos cargados de amargura. Yo pensé que me querías... Una carta de amor, un poema soñado despierto... todo fue por ti. Deseé con todas mis fuerzas que se abrieran tus ojos. Hice lo imposible por hacerte feliz... y, mientras tanto, has salido corriendo.

Me agota seguir buscándote, entre las sombras, bajo las nubes, cruzando interminables calles que me llevan al vacío... ¿Alguna vez estuviste ahí? O fue todo un producto de mi imaginación, que se empeña en hacerme sufrir....

Te grito, Isolda, me ahogo por decirte lo que siento. Si aún estás ahí, déjame encontrarte.

Te quiere,

Tristán

Reflexiones de hoy (IX): la Democracia en tela de juicio

viernes, 9 de abril de 2010

No destaco en absoluto por ser un firme defensor del Magistrado-juez Baltasar Garzón. Creo que, más allá de sus innegables éxitos en materia antiterrorista y en la persecución de la delincuencia más grave en nuestro país y fuera de él, a lo largo de su carrera no han sido escasas las ocasiones en las que se ha salido de su rol como titular de la potestad jurisdiccional, que no es otra que la de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado (artículo 117 de la Constitución Española de 1978) para inmiscuirse en ámbitos que debieron quedar fuera de su ego personal. Y sí: me estoy refiriendo a sus incursiones en la política. Es mas, considero que una labor más callada, ateniéndose al quehacer diario en su labor, habría dado más valor y credibilidad a su incansable lucha contra los males que aquejan a nuestra sociedad desde que, con la DEMOCRACIA, tenemos el privilegio de hacer esto.

Efectivamente, esto es así. Pero no es menos cierto que, en los últimos tiempos, esto se parece mucho a una caza de brujas que ni el más brillante de los Inquisidores pudo idear.
No vería con malos ojos que se investigara al Juez de la Audiencia Nacional por los asuntos del Banco Santander (y la Beca de estudios en Estados Unidos) o, incluso, por las escuchas del caso Gürtel (ojo, que con esto sólo estoy defendiendo que no siempre la búsqueda de la verdad material puede justificar un absoluto quebranto de las reglas procesales que a todos nos atañen; por otro lado, me parece fabuloso que se desenmarañe la podrida trama de corrupción que está generada en ese supuesto y que aquí no valoraré); pero llevarle "al banquillo de los acusados" por intentar reparar el daño causado a los descendientes de más de 100.000 personas desaparecidas forzosamente entre 1936 y 1975, me parece todo un despropósito.

No voy a entrar a valorar si la persecución a Garzón por un supuesto delito de prevaricación es, en realidad, un pretexto para su eliminación de la vida judicial que en realidad está motivada en ideologías políticas. Probablemente así sea dado el gran número de enemigos que se ha granjeado a lo largo de su vida profesional (tanto de un lado como de otro). Tampoco voy a comentar lo que algunos insinúan acerca de si "está prevaricando más el juzgador que el juzgado", refiriéndose a la labor del Magistrado del Supremo, Luciano Varela. Probablemente algo de certidumbre lleve la afirmación.

Me ha parecido muy interesante un artículo publicado en elpais.com por un abogado y que he leído hace un rato (primero de los links que acompañaré a la entrada).
Como se puede adivinar, para que se cometa un delito de prevaricación (que explico, se trata de dictar una resolución -en este caso una sentencia- injusta a sabiendas de que lo es) se necesita lo que el latinajo llama animus prevaricandi, osea, la intención por parte de Garzón de hacer las cosas mal sabiendo que lo hacía mal. Me cuesta creer que la voluntad de Garzón fuera ésa, cuando su criterio coincide con el de más de 40 de los más prestigiosos juristas de todo el mundo...

Como se ha repetido hasta la saciedad estos días, los delitos contra la Humanidad son imprescriptibles (osea, que se pueden juzgar siempre) e inamnistiables. En el caso español, existe una Ley de Amnistía de 1977.
Dice la RAE (buscon.rae.es. Consulta: 9 de abril de 2010 a las 00:50 horas) que AMNISTÍA es el "olvido legal de delitos, que extingue la responsabilidad de sus autores". A todas luces, el Derecho Penal Internacional nos recuerda que estos delitos no pueden ser olvidados. Y no es un juego de palabras. Algunos dicen que cómo Garzón va a juzgar a personas que ya están muertas. Si puedo dar mi modesta opinión, no se trata de juzgar a muertos, sino de buscar la verdad y de reparar en lo posible los daños causados.

Si Democracia es aquél sistema en el que el pueblo interviene en el gobierno, donde cualquiera puede proclamar y luchar por sus ideas, siempre que respete las reglas democráticas del juego, díganme si lo de Garzón (y repito en el caso concreto de los crímenes del Franquismo) no es poner en tela de juicio el sistema que hemos elegido para que regule nuestra convivencia.


(Sólo enlazo artículos de Organizaciones Internacionales defensoras de los Derechos Humanos, además del citado en mi entrada)

Soledades Once: Soñé que soñaba...

miércoles, 7 de abril de 2010

Hoy soñé que soñaba... Mis ojos recorrían despacio aquel inmenso cielo inundado de luz. El sol reinaba en el horizonte ofreciéndome calor y cobijo. La sombra de un vetusto roble arropaba mis sentidos en un placentero letargo del que nunca hubiese querido despertar. A lo lejos, el dulce sonido del vapor me mecía en mis pensamientos, mientras trazaba dibujos con mis dedos sobre las nubes.

Hoy soñé que soñaba... Y tras pestañear, me vi sentado en aquel sofá, con tu cabeza sobre mi pecho, recostada, sonriéndome mientras mi piel acariciaba tu delicada piel y me ofrecías una galleta que me supo a felicidad. De fondo, una bombilla naranja tenue envolvía aquel instante mágico en un paño de oro y deseo.

Hoy soñé que soñaba.... En ese momento, me encontré rodeado de mucha gente. De todas aquellas personas que alguna vez pasaron por mi lado. Personas buenas y malas, queridas y odiadas, amadas y olvidadas. Todas quienes, en algún momento, con sus aciertos y sus fallos, habían cambiado un segundo de mi historia. Cada una mostraba en su mirada un resumen de su paso por mi vida. Pero todas ellas tenían algo en común: estaban colocadas formando un largo pasillo. Lo recorrí ansioso, veloz; cual si anhelara un presente prometido desde hacía mucho tiempo. Y al final estabas Tú...

Hoy soñé que soñaba... Pero entonces desperté y aprendí una valiosa lección:

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.