Si yo fuera el silencio,
rondaría con dulzura tus desvelos
procurando, a cada instante,
convertir cada infierno en sueños.
Si yo fuera la brisa,
mecería, delicados, esos ojos
mar de turquesas verdes;
rubíes de inciensos rojos.
Si yo fuera el tiempo,
detendría mis rabiosos movimientos
para así contemplarte
y hacerte diosa de los cielos.
Si yo fuera el espacio,
guardaría bajo llave aquellos labios
perfume de los ángeles;
de todos los placeres, el delirio.
Pero sólo soy un muerto
que respira sangre y solloza estiércol
mientras ve cómo tus pasos
se ofuscan, tristes, en el recuerdo.
Y siento angustia, pena y miedo
descarada desvergüenza de mi esmero;
pues asisto, impasible, a tu partida
mientras aguardo, ingenuamente, tu regreso.
1 susurros:
Jo, Javi, ¡¡qué liiiiiiiindo!!
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