Canción de la semana

Te recomiendo leer... (5)

domingo, 25 de octubre de 2009


"La sombra del águila"


Arturo Pérez-Reverte (1993).

Esta trepidante novela narra un hecho histórico real. La batalla del ejército napoleónico en la campaña de Rusia de 1812. En un clima de derrota, en Sbodonovo, un grupo de soldados españoles reclutados a la fuerza, el llamado Batallón del 326 de Línea, protagoniza un acto de guerra que sería recordado y reconocido entre el ejército francés. En un intento por llevar a cabo una deserción al bando enemigo, los españoles realizan un avance en solitario hacia los cañones rusos, cuando todo el ejército de Napoleón hacía aguas por el flanco derecho. Cuando todo parecía haber llegado a su final feliz, el ejército francés, tras una errónea interpretación del movimiento, envía una serie de tropas para apoyar a los aguerridos españoles.

Se trata de una historia dinámica, que retrata con una fidelidad asombrosa la psicología y el marco histórico que rodeaba lo que fue el modus operandi del Imperio francés. Plasma, con ironía castiza, el clima de cinismo y ventura que caracterizaba a la plana mayor que acompañaba al "Enano" y el autor deja claro, una vez más, que para unos españoles enrabietados no existía más patria, más dinero o más honor que vengar cada uno su vida y sus propios actos.

Valoración: Recomendable.

Resultado: En el mundo de la cultura, prefieres...

viernes, 23 de octubre de 2009


Nuevo resultado de la última encuesta en la Buhardilla...

Reflexiones de hoy (VII): Acerca de la cadena perpetua

miércoles, 14 de octubre de 2009


Hace unos minutos, en uno de estos programas televisivos de la mañana en que se congregan personas que saben -o creen saber- de todo, han mencionado un tema que ha despertado mi curiosidad. No sería merecedor de mención si hubiera sido algo puntual o fruto de la elucubración de alguien iluminado. Pero no es así. Ya lo he escuchado en más de una ocasión. Bien, la cuestión es la siguiente:

Hablaban de política criminal. Para ello, debería señalar aquí lo que dice el artículo 25.2 de la Constitución española:

Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados. El condenado a pena de prisión que estuviere cumpliendo la misma gozará de los derechos fundamentales de este capítulo, a excepción de los que se vean expresamente limitados por el contenido del fallo condenatorio, el sentido de la pena y la ley penitenciaria. En todo caso, tendrá derecho a un trabajo remunerado y a los beneficios correspondientes de la Seguridad Social, así como al acceso a la cultura y al desarrollo integral de su personalidad.

Un jurista estaba defendiendo un cambio de interpretación de este precepto. Comentaba que, siendo esto ley vigente, en España debía empezar a entenderse que la pena no sólo cumple una función de reinserción del reo en la sociedad (prevención especial), sino que también debe ser un ejemplo para la sociedad, para que ésta entienda que puede protegerse a sí misma, que hay seguridad (algo así como una suerte de prevención general).

Por esto, defendía para supuestos de terrorismo, asesinos y violadores en serie, una pena privativa de libertad "nueva". Se trata de una cadena perpetua revisable. La explicación ofrecida, aproximadamente, sería la siguiente:
A este tipo de delincuentes se les impondría la pena de cadena perpetua que sería revisada cuando pasara un número de años igual (generalmente 30) a la pena que, como máximo, se cumple con la legislación actual.
Transcurridos tales años, se haría un examen psicomédico para ver si realmente esa persona se ha reinsertado en la sociedad. Si no fuera así, esa persona continuaría cumpliendo su pena ya fuera en la cárcel o en un centro clínico.

El motivo que se esgrimía para defender este cambio en la legislación político-criminal, venía fundado en una necesidad de reforzar la seguridad de la sociedad en general frente al desvalor de las conductas delictivas perpetradas por estas personas.
Los contertulios reconocían la inconstitucionalidad de la cadena perpetua entendida en su sentido tradicional, pero abogaban por una medida de estas características para aumentar la seguridad colectiva de la sociedad civil.
Por último, tratando de hacer visible que se trata de un debate que cobra fuera por momentos, el citado contertulio mencionaba que el presidente de una de las Comunidades Autónomas españolas ha defendido esta medida en días anteriores.

La controversia está servida. Como en todo asunto que afecta a los derechos fundamentales de las personas existirán entre vosotros, lectores, opiniones muy divergentes. Ruego, como siempre, respeto en los comentarios vertidos por todos y cada uno de vosotr@s.

Habeas corpus

domingo, 11 de octubre de 2009


(Continuación de "Sin coartada")


Aquellas horas se hacían eternas para Lorenzo. En apenas unos minutos había salido del despacho de su padre, había recogido su gabardina del respaldo de la silla de su habitación y había montado en su coche, apresuradamente; camino de la Comisaría de Policía.
- Esto no me puede estar pasando... ¿Por qué todo tiene que complicarse tanto? -inquirió en voz alta, como clamando al cielo.

Lorenzo no había podido olvidar a Rosanna. Desde que todo ocurrió él había odiado a mucha gente. Primeramente, a su chica; por haberle abandonado sin decir nada. Después, a Darío. A su viejo amigo le guardaba un rincón especialmente oscuro de su corazón. Nunca llegó a entender por qué él quiso matarla. Celos, una relación fallida... nada le parecía lo suficientemente grave como para justificar aquel hecho; y lo peor de todo es que, en lo más profundo de sí, nunca le creyó capaz de hacerlo.
Odiaba a su padre por el gran secretismo con el que estaba llevando el caso del blanqueo de capitales y lo aparentemente indiferente que se había mostrado tras la muerte de la novia de su hijo. Algo había en su padre que había cambiado desde entonces.
Y, por último y más doloroso, se detestaba a sí mismo. No soportaba la idea de que todo aquello se le hubiera ido de las manos sin que le hubiera dado tiempo a reaccionar. Él que acostumbraba a tenerlo todo completamente controlado, se veía ahora superado por las circunstancias y sus propios sentimientos.

Llegó a la Comisaría unos 15 minutos después. Se encontraba pálido, sin resuello, y su cabeza era un hervidero de preguntas y de ideas inconexas que necesitaban ser puestas en orden pronto. O todo aquello iba a acabar con él, se dijo.
La sala en la que le pidieron esperar era amplia. El distintivo de la Policía en relieve situado en la pared frontal vista desde la puerta, daba un aspecto majestuoso al lugar. Con paredes blancas, impolutas, la habitación estaba repleta de sillas de color gris con respaldo, todas en filas perfectamente alineadas, y unas mesitas de cristal oscuro, con revistas de todo tipo para amenizar tan incómoda estancia.

El tiempo se le hacía eterno. Mientras esperaba, no dejaba de pensar en todo lo que estaba pasando en las últimas horas. Darío, Rosanna, su padre, él mismo. Todo lo que había construido en torno a la sospechosa muerte de su novia, miedos y odios, se tambaleaban en esos momentos cual castillo de naipes al que le azota un soplido malintencionado de un cualquiera.
- ¡Qué habrá tenido que ver mi padre con todo esto! Que Dios le perdone... -suspiró.

- Señor de Celis, puede pasar. El inspector García ya le está esperando -llamó su atención un agente de aspecto rechoncho y amable.
Lorenzo notaba un ambiente enrarecido esa mañana. Agentes deprisa de un lado para otro, miradas desconfiadas dirigidas hacia su persona... Definitivamente, no era aquél el lugar en el que le apetecía estar aquella mañana.

El agente que le había acompañado hasta el despacho del inspector le abandonó y, según se acercaba, le pareció que la persona al otro lado de la pared se encontraba en un estado de alarmante excitación.
Se asomó y el inspector torció el gesto al verle. Le indicó con la mano que se sentara. Susurraba a alguien que parecía nuevo en el Cuerpo. Con un extraño poder para agudizar el oído, pudo entresacar algo que le asustó sobremanera.
- Ordene la detención del señor De Celis. Y no le dé margen a que solicite el habeas corpus.

Continuará

Decepción Olímpica

sábado, 3 de octubre de 2009




No ha podido ser. De nuevo, Madrid ha caído eliminada de la carrera olímpica para ser sede y celebrar los Juegos del año 2016. Como ya sucediera hace cuatro años en Singapur, el 6 de julio de 2005 (117ª Sesión del COI), la capital española ha visto cómo se ha dado al traste con un gran proyecto, sólido, real y fiable. Quizás, deportivamente hablando, la mejor de las propuestas presentadas en la sesión de ayer en Copenhague.

No es lugar de analizar si hubo votación dirigida por parte de la cúpula del COI o si los criterios de votación son una cuestión política más que deportiva. Si no es proporcional o si es adecuado que los miembros que deciden una cuestión de una repercusión tan ineludible ni siquiera sean elegidos democráticamente. Para ello, se encuentran análisis variopintos en periódicos deportivos y de información general. No hay medio que hoy no incluya reportaje, ensayo o análisis al respecto.

Pretendo aquí dar una visión más profunda. Resultaba paradójico y, a la vez gratificante, ver cómo un fenómeno así era capaz de aunar y conseguir elogios mutuos entre personajes como Rodríguez Zapatero, Esperanza Aguirre y Ruiz-Gallardón. Ni los casos Gürtel, Caja Madrid o la crisis económica fueron capaces de dejar entrever suspicacia alguna o un mal gesto entre ellos. Ayer, todos éramos Madrid 2016. Y hoy, a nuestro modo, también lo somos. Incluso periódicos generalmente no muy amigos de la capital hoy se lamentan de la, como mínimo, cuestionable decisión de los miembros del Comité Olímpico Internacional.

Algunos hablan hoy de Valencia 2020 o incluso de Barcelona 2032. Pero la mayoría coinciden en animar a Madrid para que lo vuelva a intentar por tercera vez consecutiva. El espíritu olímpico, dicen todos, debe estar por encima de injusticias personales o intereses individuales.
En la conciencia colectiva empieza a fraguarse la idea de que la Historia le debe unos Juegos a Madrid; y todo ello por encima de dudosas rotaciones de continentes o trasfondos políticos.

Dicho todo esto, desde esta Buhardilla, damos la enhorabuena a Río2016. Es muy importante, no sólo para un país como Brasil, sino para toda Sudamérica.