Canción de la semana

Punto... y seguido.

domingo, 26 de abril de 2009



18 de abril de 2009.

Al final, ha amanecido un día tranquilo en el cielo. El sol se refleja tímidamente por entre alguna nube que amenaza con aguarnos la fiesta. Hoy ha sido un largo día de vivencias, recuerdos y momentos entrañables que quedarán grabados a fuego en mi memoria. 

El día comenzó temprano, cuando todos vinísteis a acompañarme en este día tan especial. Y muchos otros que, aunque por una cosa u otra no pudísteis alegrarme con vuestro estar aquí, estuvísteis presentes en todo momento. 

3 horas y media de muchos flashes que rondaban mi cabeza, ciertos nervios al principio; pero una sensación agradable en el momento de subir por aquellas endiabladas escaleras. Aplausos, voces y mucha mucha gente que han compartido conmigo muchos ratos que nunca podrán olvidarse. Gracias a todos, amigos, que hicísteis de ése un instante irrepetible.

Más tarde, la lluvia hizo su acto de presencia, para impedir fotos y saludos, pero no consiguió arrancar la sonrisa de ninguno de los que allí estábamos. Comida con la familia y un momento de respiro. Depués, más momentos para recordar. 

El día acabó tarde, pero no pudo terminar mejor.

Discurso de Despedida en el TLV

domingo, 12 de abril de 2009

Buenas noches:

No es fácil comenzar este discurso. Sin duda, es un día importante para algunos de nosotros, en el que se nos viene a la memoria todo aquello que hemos compartido durante nuestros años entre vosotros.

Llegamos al Colegio de manos de nuestros padres, con la incertidumbre de quien sabe que los días que comienzan van a marcarle el resto de su vida pero, a su vez, desconoce todo lo que se va a encontrar. Poco a poco, fuimos conociendo a los que, después, iban a ser nuestros compañeros durante todos estos años. Primero, al resto de novatos; y más tarde a los veteranos, que nos fueron integrando en el espíritu del Tomás. De este modo, comenzamos a construir nuestro futuro, creciendo no sólo intelectualmente a la vista de la carrera universitaria que cada uno iba a comenzar, sino también como personas, como hombres, cada uno con una historia irrepetible y singular.

Cuando aquel primer día nos hablaban de los pilares de la casa, no lo entendimos muy bien pero, con los años, fuimos sumando cursos, experiencias, aventuras, viajes, risas, recuerdos… y fuimos creando y viviendo ese Proyecto del que tanto nos habían insistido en esos primeros días; un ideal en el que otros llevaban un camino de trabajo recorrido, el Tomás Luis de Victoria.

Las noches de estudio en la biblioteca antes del temido examen, nuestras charlas en la comida, las sobremesas en cafetería, en fin, todos esos pequeños momentos que van fomentando la convivencia en la casa, han creado en nosotros unos lazos muy difíciles de romper. La participación en las actividades y, cómo no, la dimensión cristiana de cada uno de nosotros, nos han permitido descubrir a ese hombre del mañana que hoy, en este acto, empieza a hacerse realidad.

No quisiera terminar sin dar las gracias a todos aquellos sin los cuales hoy no podríamos estar aquí. A nuestros padres, nuestros más importantes valedores, preocupados por nuestra formación y en busca, siempre, de lo mejor para nosotros. Ellos no dudaron en confiar en esta casa, en la “resi”, como todos la conocemos cariñosamente. Al Equipo directivo, por su empeño, su confianza, paciencia y sacrificio a la hora de mostrarnos el camino por donde debíamos seguir. Gracias a todos los educadores y personal que nos ha acompañado en estos años, a la Diócesis de Ávila y, sin duda, a quien hoy es la persona que dirige esta Institución; José Antonio.

Un lugar muy especial en cada uno de nosotros ocupáis todos los que estáis sentados ahí delante y muchos otros que ya no están, todos los que nos habéis acompañado y reído con nosotros y, por qué no decirlo, habéis estado cuando las cosas no venían bien dadas; cada uno de los colegiales que habéis pasado por aquí, a los que no sólo llamaremos compañeros, sino que sois, de verdad, amigos.

Esta tarde Pablo, Ricardo, Enrique, Andrés, Eduardo y Javi, osea, Prosi, Franco, Sinchi, Sito, Zoro y Alonso, a punto de cerrar un importante ciclo de nuestra vida, queremos daros las gracias a todos por vuestra compañía en esta tarde tan especial para nosotros. Esto no es un adiós, porque os llevaremos con nosotros allá donde estemos.

Muchas gracias.